Por qué le dicen «Vasco» a Rodolfo Arruabarrena, DT de Boca: el origen y los motivos

Cómo nació el apodo del ex futbolista y actual entrenador. Su explicación e historia.

Rodolfo Martín Arruabarrena es conocido en el mundo del fútbol como el “Vasco”, un apodo que lo acompaña desde sus primeros años y que tiene una explicación ligada a sus raíces familiares. Aunque su apellido suele ser la primera pista para entender el sobrenombre, detrás de esa denominación también existe una historia de inmigración, identidad y transmisión cultural que atraviesa varias generaciones.

Nacido en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, Arruabarrena tiene ascendencia vasca tanto por parte de su padre como de su madre. Su apellido paterno, Arruabarrena, tiene origen en Guipúzcoa, territorio histórico del País Vasco, mientras que Haristeguy, su segundo apellido, proviene de la rama materna, vinculada con Iparralde, la región vasca situada en el actual territorio francés.

Cómo nació el apodo «Vasco» para Arrubarrena, DT de Boca

En una entrevista con EuskalKultura.com, el ex futbolista explicó cómo surgió el sobrenombre que terminó convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad. “Sí, el apodo vino como consecuencia del origen de mi apellido y porque mucha gente tenía dificultades para pronunciarlo. Por eso resultó más fácil llamarme ‘Vasco’”, contó.

El origen familiar se remonta a su bisabuelo paterno, quien emigró desde el País Vasco hacia Argentina en busca de oportunidades laborales. Según relató Arruabarrena, la historia llegó hasta él a través de su abuela, aunque no existen demasiados detalles sobre aquel viaje. “La familia de mi padre, Arruabarrena, era guipuzcoana. Quien emigró fue mi bisabuelo, que ‘cruzó el charco’ por motivos laborales, según nos contó nuestra abuela. No tenemos muchos datos más”, recordó.

La transmisión de la herencia vasca

La herencia vasca, sin embargo, no quedó limitada a los apellidos. La familia mantuvo vínculos con la colectividad de Marcos Paz y participó en actividades organizadas por la Euskal Etxea local, denominada Zuhaitzaren Herria. Esa relación también tuvo continuidad en las generaciones siguientes, ya que Arruabarrena procuró transmitirles sus raíces a sus hijas.

“En mi caso particular puedo decir que he trasmitido la cultura vasca a mis hijas, las dos mayores. Ellas deseaban saber sobre la historia de sus bisabuelos y abuelos, mostraron mucho interés”, explicó durante la entrevista.

Su paso por el fútbol español también le permitió acercarse a la cultura de sus antepasados. Durante ocho temporadas en la Liga Española, compartió vestuario con futbolistas vascos y conoció sus costumbres, su gastronomía y el ambiente de sus estadios. Entre sus recuerdos destacó especialmente San Mamés, el histórico estadio del Athletic de Bilbao.

Aunque recibió cartas, banderas y regalos de personas que creían tener algún parentesco con él por sus apellidos y lugares de procedencia, nunca consiguió establecer un contacto personal con esos posibles familiares. Así, el apodo “Vasco” representa mucho más que una manera sencilla de pronunciar Arruabarrena. Es la expresión de una historia familiar marcada por la inmigración y de una identidad cultural que sobrevivió a la distancia y se transmitió de generación en generación.