El gobierno de Moscú envió una amenaza directa contra la OTAN y les informó que están dispuestos a usar armas nucleares si ven afectados sus intereses en el mar Báltico.
Rusia elevó este miércoles la tensión con la OTAN al advertir que podría utilizar armas nucleares si la alianza atlántica intenta bloquear o aislar Kaliningrado, el enclave ruso ubicado entre Polonia y Lituania. La amenaza fue transmitida en un documento diplomático enviado a la organización y difundida también por embajadas rusas en Europa.
Moscú sostiene que tiene información sobre una eventual preparación de un bloqueo aéreo y marítimo de la región báltica. En ese escenario, el gobierno de Vladimir Putin aseguró que recurriría a «todo su arsenal», incluidas las armas nucleares, para defender el territorio ruso.
La advertencia se produjo en medio de un aumento de la actividad militar en el Báltico y de las acusaciones cruzadas entre Rusia y los países europeos sobre posibles acciones de sabotaje, incursiones y operaciones híbridas. Kaliningrado tiene además una importancia estratégica para Moscú porque alberga instalaciones militares y misiles Iskander con capacidad nuclear.
Rusia amenazó con ataques contra centros de decisión de la OTAN
El documento enviado por Moscú no se limita a plantear una eventual respuesta nuclear. Rusia también advirtió sobre la chance de lanzar ataques «preventivos» contra centros de toma de decisiones de países integrantes de la OTAN desde «las primeras etapas» de un eventual conflicto.
La embajada rusa en Irlanda sostuvo que la posibilidad de un bloqueo de Kaliningrado constituye «una preocupación concreta» para Moscú y acusó a sectores políticos europeos de estar jugando con una escalada peligrosa. Según la posición rusa, cualquier intento de aislar el enclave del resto del territorio nacional sería considerado «una amenaza directa» contra Rusia.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respaldó la advertencia y afirmó que Moscú viene siguiendo las declaraciones de Polonia y otros países europeos sobre Kaliningrado. Según sostuvo, las referencias rusas a una posible respuesta nuclear buscan recordar a los gobiernos europeos las directrices militares y nucleares de Rusia.
Kaliningrado es un territorio ruso separado geográficamente del resto del país y rodeado por Polonia y Lituania, dos integrantes de la OTAN. Su ubicación sobre el mar Báltico lo convirtió en uno de los principales puntos estratégicos de la confrontación militar entre Rusia y la alianza occidental.
La OTAN, por su parte, rechazó que sus actividades tengan como objetivo amenazar territorio ruso. Su secretario general, el estadounidense Mark Rutte, calificó las amenazas nucleares de Moscú como innecesarias y sostuvo que la alianza es de carácter defensivo. «No es real» el riesgo inmediato de una guerra nuclear, afirmó Rutte, aunque reconoció que la organización debía responder a las advertencias rusas.