Modelo Milei: cada vez más argentinos creen que la mejora económica no llegará al bolsillo

Un informe privado mostró que 4 de cada 10 argentinos cree que la situación económica empeorará en los próximos 12 meses. El deterioro de las expectativas se concentra entre jóvenes y hogares de mayores ingresos, dos de los segmentos que más habían apoyado al Gobierno Nacional.

De acuerdo con un relevamiento privado, por primera vez desde la actual gestión de gobierno, las expectativas negativas de la población superaron a las positivas respecto del crecimiento futuro de la economía y, en paralelo, la mejora de las propias condiciones de vida. “En el tercer trimestre de este año se instaló una nueva certeza: la recuperación de la macro no implica necesariamente una mejora del bienestar individual”, afirmó un informe de la consultora Moiguer que analizó la situación de los hogares y consumidores a lo largo del año.

La caída entre quienes veían posibilidades de mejora en el bolsillo se concentró en dos segmentos que, hasta ahora, se posicionaban como los de mayor apoyo al gobierno de Javier Milei: los hogares de mayor capacidad adquisitiva y los jóvenes. “Las expectativas de mejora se debilitan incluso entre quienes más habían sostenido el optimismo”, señaló el informe.

Las familias «no la ven»

En un contexto de ingresos deteriorados, donde ajuste en el consumo cotidiano ni siquiera alcanza y cada vez más hogares recurren al endeudamiento para sostener gastos básicos, un informe privado mostró que, por primera vez desde que asumió el gobierno de La Libertad Avanza (LLA), las expectativas negativas de la población superan a las positivas respecto del vínculo entre mejora general de la economía y, en paralelo, la mejora en las propias condiciones de vida. Además, la caída se concentra entre quienes más habían sostenido el optimismo sobre el programa económico del gobierno.

“Durante los últimos dos años, el deterioro del presente convivió con la expectativa de que la mejora del país terminaría traduciéndose en el plano individual. En el tercer trimestre de este año se instaló una nueva certeza: la recuperación de la macro no implica necesariamente una mejora del bienestar individual”, afirmó un nuevo relevamiento de la consultora Moiguer. La encuesta se realizó a personas de 16 a 75 años de diferentes lugares del país (AMBA, PBA, Córdoba, Salta, Mendoza, Neuquén, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, y Misiones). 

De acuerdo con los datos obtenidos, el optimismo sobre una posible mejora económica retrocedió a niveles previos a la gestión libertaria y, por primera vez en lo que va de la administración de Milei, las expectativas negativas (41%) superaron a las positivas (38%).

Ante la consulta sobre si durante los próximos 12 meses el país va a mejorar o empeorar, la expectativa de mejora pasó de 39% en 2023 a un máximo de 52% en el primer semestre de 2025, para luego caer hasta 38% en el tercer trimestre de 2026. En paralelo, la expectativa de que el país empeore comenzó en 29% en 2023, bajó hasta 20% en 2025 y luego aumentó sostenidamente hasta alcanzar 41% en septiembre pasado, superando por primera vez a la perspectiva de mejora. 

“El futuro pierde fuerza como organizador del presente” analizaron los especialistas y destacaron que “las expectativas de mejora se debilitan incluso entre quienes más habían sostenido el optimismo”.

Sobre esto último, el relevamiento mostró que los hogares con mayor nivel de ingresos y capacidad económica protagonizan la caída de las expectativas positivas, con una baja de 24 puntos comparado con el optimismo económico expresado en el tercer trimestre de 2025. Se suma el segmento etario joven (de 16 a 25 años) donde la creencia de que el país va a mejorar retrocedió 17 puntos en igual periodo, superando en ambos casos al promedio (-14 puntos). 

En el primer caso, desde la consultora evaluaron que “la pérdida de poder adquisitivo y un escenario más débil para invertir y emprender erosionan la confianza que lo distinguía”, en tanto que para la población joven mencionaron que la pérdida de optimismo sobre el futuro económico del país se vinculó con que “la promesa de progreso hoy choca con un mercado laboral cada vez más precario e incierto”. 

Deterioro generalizado

La caída en las expectativas de mejora económica se produjo en un escenario donde la crisis económica obligó a muchas familias argentinas a cambiar hábitos de consumo, marcas o productos, y hasta recurrir a estrategias que complementen ingresos, tal el caso del endeudamiento, que llegó a niveles récord en este último tiempo.

“Las expectativas caen porque se sigue afianzando el deterioro individual”, alertó el documento al que accedió este medio. Al respecto, el ingreso se achica y los gastos fijos crecen: “comparado con enero de 2023 el poder adquisitivo de los salarios cayó 11 puntos, el ingreso disponible de los hogares se contrajo 17 puntos y, a la par, el peso de los servicios y transporte en el salario promedio creció 11 puntos”, detallaron. Así, mientras la actividad crece concentrada en algunas actividades vinculadas al agro y la minería, el consumo masivo lleva más de dos años en caída.

El resultado es que “empieza a instalarse una nueva certeza que indica que el crecimiento del país no necesariamente se traduce en bienestar individual”, indicó el documento. En este panorama se redefinen los gastos cotidianos ya que si durante los años de alta inflación predominaba el “adelantar compras” para ganarle a los precios, hoy la lógica que se impone en nuestro país es otra: se administra peso por peso, se comparan promociones, se combinan canales y se arma un circuito de consumo fragmentado en busca del menor precio: 6 de cada 10 hogares ajustaron gastos, resignaron canales tradicionales y cambiaron de producto (4 puntos más que en 2025). 

En ese sentido, aparecen cambios cotidianos como en el canal de compra: no hay una compra única y se fragmenta entre súper, mayoristas, barrio, online (desde fines de 2023 –cambio de gestión nacional- las ventas en supermercados y mayoristas se desplomaron 11,0% y 15,5%) en un intento de buscar el mejor precio en cada lugar y armar “el propio circuito de consumo”. A la par, creció la deuda con Tarjetas de Crédito (31,1%), Préstamos de Billeteras Virtuales, Financieras y Prestamistas Regulados (10,2%), y Obligaciones con Entidades Bancarias (9,4%), según datos del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE). 

Se agregaron también otros canales de endeudamiento como Fiado en Comercios de Proximidad (13,3%), Alquileres de Vivienda (12,5%), Impuestos, Tasas y Expensas (8,5%), Préstamos Familiares, de Amistades y/o Prestamistas -no regulados- (4,7%), Servicios de Empresas Privadas (4,3%), Educación Privada (2,2%), Deudas sin especificar (2%) y Servicios Públicos (1,8%). 

En definitiva, los datos evidenciaron que se amplía la distancia entre unos pocos que pueden sostener consumos no esenciales y una mayoría que debe ajustar incluso sus gastos cotidianos, y aún así son cada vez más los sectores de la población que ven alejarse cualquier posibilidad de mejora en su calidad de vida.