Milei gana con la casta, pero no puede con la calle y volvió a reprimir

A pesar del triunfo legislativo que le permitió al Gobierno profundizar su ataque al colectivo de discapacidad, las fuerzas de seguridad reprimieron la Marcha Federal Universitaria, que transcurría de forma pacífica hasta que aparecieron personas sin identificación y con la cara tapada. 

Gases y represión. Esa fue la respuesta de las fuerzas de seguridad del gobierno de Javier Milei contra la quinta Marcha Federal Universitaria, que copó la Plaza de los Dos Congresos para exigirle a la Casa Rosada que acate los fallos que la obligan a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario. Antes de que Gendarmería avanzara sobre los manifestantes, los libertarios habían tenido un triunfo en la Cámara de Diputados al bajar la sesión para rechazar el DNU 70/23 por falta de quórum. Pero eso no le alcanzó a Milei: no quiso que el colectivo de discapacidad, la comunidad universitaria, personas endeudadas y todas los otros que salieron a protestar dejaran una postal muy distinta a la del recinto en Diputados. Por eso, reprimió a los que se manifestaban de forma pacífica y reclamaban el fin del ajuste perpetuo del oficialismo.

Minutos después de las 10 de la mañana llegaron al parlamento los sectores que pedían que el Congreso diera quórum y aprobara los proyectos vinculados al endeudamiento, el mega DNU 70/23 y la prórroga de la Ley de Emergencia en Discapacidad. El colectivo de personas con discapacidad mostró músculo desde temprano, con familiares y profesionales acompañándolos, en medio de las acusaciones contra el Gobierno por el incumplimiento completo de la actual norma. Ya con la ley como está -incumplida-, muchas instituciones están «al borde del cierre», denunció Emanuel, representante de una escuela de educación especial de Monte Grande. «Hay muchos puntos de la ley que no se están cumpliendo y eso está dejando en desamparo al colectivo de discapacidad», lamentó. 

El principal reclamo de las personas con discapacidad es el incumplimiento en el pago a los prestadores, que deriva en la necesidad de abandonar sus instituciones y prescindir de sus cuidados. «Tenemos una preocupación enorme. Hoy, a cientos de miles de personas les peligran sus apoyos, sus cuidados, su rehabilitación, porque no saben qué va a pasar con la ley», se quejó ante este portal Alex Goldman, representante del Consejo Argentino para la Inclusión de Personas con Discapacidad.

Además, en la Plaza de los Dos Congresos había pancartas en contra de la intención del Gobierno de derogar la Ley de Tierras, aunque por el momento está vigente por la marcha atrás de la Corte Suprema. Pero la nueva columna fue la de endeudados, un sector que creció en los últimos meses ante la imposibilidad de afrontar gastos corrientes. Uno de los muchos casos es el de Noelia, madre soltera de cinco hijos -dos con discapacidad- que se endeudó con una billetera virtual para cubrir los gastos del transporte al hospital de uno de sus hijos. «Viajaba constantemente al hospital y en un momento no tenía cómo cargar la SUBE», relató. «Saqué 40.000 pesos, pagué lo que pude y después con los intereses y aumentos, ya no pude pagar más», agregó la mujer que, aunque instaló la aplicación de la billetera virtual para intentar suavizar el hostigamiento, calcula que hoy su deuda es de más de 400.000 pesos. 

Minutos antes del horario de la sesión, el clima parecía ser de optimismo. El reclamo del colectivo de discapacidad era que bajaran los 10 diputados que faltaban para el quórum, aunque finalmente no se consiguió por ocho legisladores. «¡Hijos de puta!», gritaron al unísono los miembros del colectivo de discapacidad. A pesar de triunfo de la casta, el sector se mostró unido de cara a lo que viene en la lucha contra los ataques de Milei avalados por el Congreso. «Qué falta de empatía, qué falta de compasión. Si el Estado, que tiene que acompañar, te deja de lado, es terrible«, opinó en diálogo con este medio Fernando, fonoaudiólogo de un centro que acompaña a 150 niños y adolescentes, quien agregó: «Hoy, al final, el pueblo demostró estar unido y se abrazó. Lo que viene es más difícil, no podemos bajar los brazos». 

La bronca fue total. Trabajadoras del sector que permanecían en la esquina de Callao y Rivadavia exigieron «que se vayan todos». «Estábamos acá esperando que los diputados bajen a dar quórum y nos acabamos de enterar que no bajaron. Es una vergüenza, un desgaste total para el colectivo con discapacidad… Nos están matando«, consideró Pamela, psicopedagoga que trabaja desde hace 16 años con chicos con discapacidad. María, una acompañante terapéutica que estaba junto a Pamela y otra colega, de nombre Alicia, expresó: «Vergüenza, con toda la gente que vino acá, con todos los inconvenientes, con todo lo que pasa en sus vidas diarias. Que se den el gusto de no venir, de no laburar… Necesitábamos el quórum». Luego, las tres cantaron: «Milei, basura, vos sos la dictadura». 

De la derrota del pueblo contra la casta a la represión

Una vez que no se consiguió el quórum, entraron al Congreso las universidades: docentes, nodocentes y estudiantes llegaron a la Plaza de los Dos Congresos por las calles aledañas. La marcha se convocó antes de que se pidiera la sesión, ya que desde hace más de un año que Milei incumple la Ley de Financiamiento Universitario y los trabajadores advierten que la situación salarial no da para más, así como los estudiantes que reciben becas. «Falta quizás que entre todos entendamos que todos deberíamos estar acá. Necesitamos que todo el tiempo seamos los más posibles»

Ya en las últimas semanas comenzó a tomar fuerza el rol de los movimientos estudiantiles en las protestas por el financiamiento, algo que reclamaban docentes y nodocentes en las movilizaciones anteriores. Tal es así que, la semana pasada, un grupo de estudiantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hizo una sentada pacífica en el Palacio Pizzurno, donde funciona la Secretaría de Educación. Después de una reunión con el secretario Carlos Torrendell, fueron desalojados violentamente. Una de las dirigentes que estuvo ahí fue Valentina Bär Larralde, presidenta del centro de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Minutos antes de las 16, hora pautada para el acto central frente al Congreso, Bär Larralde analizó la convocatoria masiva a pesar de la lluvia, por momentos torrencial. «Estamos una vez más llenando las calles del Congreso, demostrándole al Gobierno que no vamos a claudicar, que vamos a seguir peleando hasta que nos den lo que nos deben», dijo y exclamó: «Estamos acá dispuestos a bancarnos todo lo que haga falta en esta plaza hasta que el Gobierno cumpla con lo que nos debe». 

En ese momento empezó el terror de las fuerzas de seguridad. Con la ya trillada estrategia de que infiltrados comiencen disturbios, las fuerzas de seguridad comenzaron a lanzar gases lacrimógenos. Los cartuchos volaban metros y metros por el aire y llegaban cerca del escenario, donde había dirigentes de distintos sectores que conforman la comunidad universitaria. En un momento, Milei consiguió lo que buscaba: la marcha comenzó a dispersarse mientras, arriba del escenario, se leía el documento. La lluvia no ayudaba: no hubo en toda la tarde un momento de más intensidad en las precipitaciones que ese. 

En un momento, la represión, que un momento había sido advertida, fue demasiado para la continuidad del acto. Por eso, desde arriba del escenario tomaron la decisión de terminar con el acto. Es un simbolismo muy grande que este gobierno, que atenta contra la libertad de expresión desde los canales oficiales, use las estrategias históricas de un sector de la política para no permitirla en un acto que era pacífico. «Compañeros, vamos a terminar este acto con los gases, con esta represión, pero le vamos a decir al Presidente de la Nación que él va a terminar su mandato y se va a ir de la Casa Rosada, pero la universidad pública va a seguir existiendo y nosotros vamos a dejar la vida para defender el derecho que tiene cada quien para decidir su futuro», gritaron desde el escenario. En ese momento, comenzó la desconcentración, aunque los gases de la Policía ya habían alcanzado a un gran porcentaje de los manifestantes. 

Milei ganó, pero perdió. Con las peores artimañas de la casta, consiguió un triunfo en el Congreso, pero perdió desde lo discursivo. Las universidades marcharon, aunque el Gobierno no quiera y las apunte. Hasta ahora, a pesar de los ataques legales y políticos, ninguna Marcha Federal Universitaria había terminado con represión. Entonces, la de este jueves 15 de octubre marcará un antes y un después para la gestión libertaria.