En un discurso pronunciado en la ciudad francesa de Metz, el Papa instó a las partes en conflicto a realizar concesiones por la paz. Además, advirtió sobre la crisis del multilateralismo y cuestionó el auge de la extrema derecha y el gasto militar.
El papa León XIV afirmó que los negociadores que buscan poner fin a la guerra en Europa deben estar dispuestos a ceder en algunas de sus posiciones para alcanzar la paz. En el marco de su visita de cuatro días a Francia, el Sumo Pontífice estadounidense se pronunció en Metz, ciudad natal de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, donde lamentó que el conflicto bélico haya regresado al continente en lo que calificó como una «nueva matanza sin sentido, que se cobra innumerables vidas de civiles cada día».
Las palabras del Santo Padre se centraron en la guerra de Ucrania, desatada en 2022 por la invasión a gran escala impulsada por Rusia, país que actualmente ocupa una quinta parte del territorio ucraniano. A pesar de que la semana pasada el presidente Volodímir Zelenski se reunió con Donald Trump en Nueva York para discutir alternativas de salida al conflicto, ninguna de las partes ha mostrado disposición a ceder territorio. Ante este escenario de estancamiento, León XIV invocó el llamamiento realizado en 1917 por el papa Benedicto XV durante la Primera Guerra Mundial e instó a los líderes a «mostrar valentía en la negociación y estar dispuestos a renunciar a algunas posiciones por el bien mayor de la paz».
En su alocución, el Papa reitero su firme oposición al incremento del gasto militar en Europa, que el año pasado registró el mayor aumento desde el fin de la Guerra Fría en un contexto atravesado por la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la firmeza rusa. «También debemos guardarnos de la ilusión de que el rearme es la respuesta», advirtió el pontífice, al tiempo que cuestionó si la comunidad internacional está realizando esfuerzos creativos por la paz o si simplemente intenta contener la oleada bélica y prepararse para guerras futuras.
La postura expresada en Metz se suma a las advertencias formuladas el viernes al inicio de su gira, cuando señaló que las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales atraviesan una severa crisis y que el diálogo entre las naciones corre el riesgo de convertirse en una farsa. Al ofrecer su visión política más detallada sobre Europa en un contexto marcado por el fortalecimiento de la extrema derecha en la región, el Papa defendió la integración y el multiculturalismo al instar a los europeos a recordar los principios de la Unión Europea, entre ellos el Estado de derecho y la igualdad de las personas sin distinción de raza, color, clase o profesión.
En contraste con las políticas antiinmigración de línea dura impulsadas por la administración Trump en Estados Unidos, el Papa abogó por el establecimiento de «vías legales y seguras» para los migrantes y por una mayor cooperación internacional frente a la trata de personas. «Acoger a una persona significa integrarla como si formara parte de la propia familia, ofreciéndole la oportunidad de desarrollar sus dones, habilidades y sensibilidades», sostuvo.
Finalmente, el obispo de Roma remarcó que las relaciones entre Estados se han vuelto cada vez más incivilizadas ante el menosprecio del valor de la palabra empeñada. «Europa ha prosperado y progresado cuando ha sabido aprovechar lo mejor de su pasado y reinventarlo de formas nuevas y creativas a través del encuentro con los demás», concluyó el pontífice, destacando que el respeto mutuo cultivated en la región puede ayudar a romper el círculo vicioso del engaño en la política internacional.