La Unión Europea busca consolidar un modelo de inteligencia artificial que priorice el factor humano

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, rechazó enfocarse en la tecnología de frontera y anunció iniciativas estratégicas para aplicar la IA en salud, defensa y agricultura.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llamó a instaurar un modelo regulatorio que limite los riesgos de la inteligencia artificial con el objetivo de maximizar sus beneficios sociales y económicos. Durante su intervención ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en el marco del tradicional Debate sobre el Estado de la Unión, la jefa del Ejecutivo comunitario sostuvo que la carrera global por liderar el sector ya no pasa por acelerar el desarrollo de la denominada tecnología de frontera, sino por extraer el máximo provecho de las herramientas existentes para impulsar un crecimiento más responsable que permita potenciar a los profesionales en lugar de reemplazarlos.

Frente a los eurodiputados, la alta funcionaria remarcó la visión del bloque comunitario respecto al futuro del ecosistema digital. «Nuestro enfoque es claro. Queremos la IA. Queremos que la IA genere más valor de manera más responsable y a un coste más bajo y con un menor consumo de energía. Pero, sobre todo, queremos una IA con intervención humana«, defendió Von der Leyen. En esa misma línea, la dirigente alemana argumentó que no resulta indispensable concentrar todos los recursos en los modelos de vanguardia más complejos, sino que la Unión Europea debe encabezar la creación de valor añadido llevando las aplicaciones informáticas desde las pantallas hacia la economía real, abarcando campos estratégicos como las salas de urgencias hospitalarias, la agricultura de precisión, las redes energéticas, la conducción autónoma y la industria de la defensa.

Al ejemplificar la importancia del factor humano, Von der Leyen destacó los avances logrados en el ámbito de la salud, señalando que las mamografías asistidas por inteligencia artificial permiten detectar tumores de manera más precoz y elevar la tasa de supervivencia de las pacientes en la lucha contra el cáncer de mama. Sin embargo, fijó un límite ético tajante sobre el alcance de estas herramientas en el diagnóstico médico. «No quiero que un robot me diga si tengo cáncer o no», advirtió la presidenta de la Comisión, tras lo cual enfatizó que la clave del modelo europeo pasa por garantizar que la tecnología brinde información instantánea al especialista sin desplazar la decisión del profesional. «La cuestión es que la IA debe empoderar a nuestros médicos, no sustituirlos», sintetizó.

Como hoja de ruta para concretar este despliegue productivo, el Ejecutivo comunitario confirmó que prevé presentar en el mes de noviembre un paquete de propuestas con iniciativas orientadas a transferir las ventajas de esta tecnología a sectores neurálgicos como la sanidad, el transporte, la agroalimentación, la fabricación avanzada, la defensa y la industria espacial. De cara a esta presentación, las autoridades de Bruselas abrirán una fase previa de consultas con los Estados miembros, los integrantes del Parlamento Europeo, los referentes industriales y el sector emprendedor para sumar aportes a lo que definió como un ambicioso proyecto de desarrollo tecnológico y social para todo el continente.