Jóvenes entre 25 y 35 años aún viven en la casa de sus padres, y casi la mitad lo hace en viviendas con problemas. Un reciente informe advierte que en el país cuatro de cada diez personas ya enfrentan déficit habitacional.
En la Argentina de Javier Milei, 2,5 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años aún no lograron independizarse, lo que representa el 37% de ese grupo etario que todavía vive en la casa de sus padres y casi la mitad en viviendas con problemas estructurales. Los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años presentan el déficit habitacional más alto del país, con un 52%.
Según el primer Monitor de calidad del acceso a la vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA), este universo constituye una “demanda latente” que permanece fuera de los cálculos tradicionales del mercado. “Si una parte de ellos pudiera finalmente independizarse, se convertiría en una nueva demanda de viviendas que hoy permanece prácticamente invisible”, advierte el informe.
El estudio estima que esa población podría generar una necesidad mínima de 500.000 unidades habitacionales, ya sea mediante hogares en pareja, viviendas compartidas o la ocupación de unidades existentes. Sin embargo, la dificultad no termina con la independencia: los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años presentan el déficit habitacional más alto del país, con un 52%, y supera incluso al promedio nacional del 40%. “Las condiciones habitacionales son, en promedio, más deficitarias que entre las generaciones de mayor edad”, apuntó el estudio.
La situación se agrava al observar que *el 46% de los jóvenes que aún viven en su hogar de origen lo hace en viviendas con algún tipo de déficit habitacional. Es decir, casi la mitad permanece en condiciones deficitarias incluso antes de dar el paso hacia la independencia.
Provincia por provincia
El fenómeno no es homogéneo en todo el país y Tucumán encabeza el ranking con un 56% de jóvenes no emancipados, seguido por Santiago del Estero y Jujuy (53%), Salta (52%) y Catamarca (49%). En contraste, la Ciudad de Buenos Aires muestra el porcentaje más bajo, con apenas el 24%. El informe vincula estas diferencias con el dinamismo laboral y la oferta de alquileres: “En aquellas jurisdicciones con mayor desarrollo del sector privado y movimientos migratorios por trabajo o estudio, las tasas de jóvenes no emancipados tienden a ser menores”.
La provincia de Buenos Aires concentra más de un millón de jóvenes en esta situación, cerca del 40% del total nacional, mientras que Córdoba y Santa Fe ocupan los siguientes lugares en cantidad.
El problema de los jóvenes se inserta en un panorama más amplio ya que casi seis millones de hogares presentan algún tipo de déficit habitacional. De ellos, cerca de dos millones requieren una vivienda nueva o una intervención integral, mientras que cuatro millones podrían mejorar su situación mediante refacciones o acceso a servicios básicos. En total, el país necesitaría aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas para atender tanto el déficit cuantitativo como la demanda potencial de los jóvenes.
La evolución del déficit habitacional entre 2016 y 2025 muestra una trayectoria descendente pero persistente al revelar que del 43,8% en 2016 al 40,3% en 2025, con repuntes en la pandemia y leves variaciones posteriores. “La última década se presenta como una sin cambios drásticos: el déficit habitacional muestra una persistencia estructural que se mueve menos que los ciclos económicos argentinos”, concluyó el informe.