El primer ministro de Bélgica presentó la renuncia de su Gobierno tras recortes en presupuestos de educación

Bart De Wever presentó su dimisión ante el rey Felipe luego de que la coalición gobernante no lograra un acuerdo para aprobar los ajustes fiscales. El monarca dejó en suspenso su decisión hasta el viernes, en medio de la preocupación por la elevada deuda pública del país.

El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, presentó este lunes la dimisión de su Gobierno ante el rey Felipe, luego del fracaso de la última ronda de negociaciones presupuestarias, que concluyó sin un acuerdo entre los partidos de la coalición gobernante. El monarca, por su parte, decidió dejar en suspenso la aceptación de la renuncia hasta el próximo viernes, mientras se intenta encontrar una salida a la crisis política.

La decisión se produjo después de que las diferencias internas impidieran avanzar en la aprobación de un nuevo presupuesto, condicionado por la delicada situación económica del país. Bélgica acumula una deuda pública estimada en 735.000 millones de euros, equivalente a más del 110% de su Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que supera ampliamente el límite del 60% establecido por la Unión Europea.

En este contexto, el proyecto presupuestario contemplaba ajustes por aproximadamente 10.000 millones de euros hasta 2029. Sin embargo, las medidas resultaron imposibles de consensuar dentro de la denominada **Coalición Arizona**, el espacio político que encabeza De Wever y que reúne a Nueva Alianza Flamenca, los partidos democristianos Les Engagés y CD&V, el liberal Movimiento Reformador y el socialista flamenco Vooruit.

A través de un comunicado, la Casa Real expresó su preocupación por la falta de entendimiento entre los integrantes de la coalición y señaló que el rey Felipe «lamenta la ausencia de un acuerdo destinado a dotar al país de un presupuesto creíble y a la altura de los desafíos actuales». Además, advirtió que Bélgica atraviesa un escenario especialmente complejo y remarcó que, en medio de «fuertes incertidumbres geopolíticas y importantes desafíos económicos», el país no puede permitirse «una crisis política prolongada».

Crisis en Bélgica

Asimismo, la institución reclamó «sentido de responsabilidad a cada uno» y exhortó a todas las partes involucradas a priorizar «el interés general y el espíritu de compromiso». De esta manera, dejó en evidencia su decepción por la falta de consenso y la posibilidad de que el conflicto institucional se prolongue.

Por otro lado, la presentación de la renuncia no implica la interrupción automática de las negociaciones. No obstante, el panorama es complicado, ya que el Parlamento debe aprobar las cifras presupuestarias antes de fin de año. Hasta el momento, existía una fecha límite extraoficial fijada para este martes. Si no se alcanza un acuerdo, el presupuesto deberá establecerse mediante pagos mensuales provisionales, una alternativa que podría extender la incertidumbre política y económica.