Economistas anticipan una ola de adopción de la IA, pero advierten sobre un cuello de botella energético y social

La acelerada expansión de la inteligencia artificial se consolidó como uno de los motores centrales para la economía global en el corto plazo, aunque su despliegue masivo comenzará a enfrentar severos límites de infraestructura y resistencia comunitaria. Así lo advirtió el último ‘Informe de Perspectivas de los Economistas Jefes’ del Foro Económico Mundial (WEF), donde un abrumador 97% de los analistas consultados proyectó una adopción aún mayor de estas tecnologías durante los próximos doce meses.

De acuerdo con el relevamiento, el 69% de los expertos confía en que la herramienta impulsará un fuerte salto en la productividad general, mientras que cerca de ocho de cada diez (78%) estiman que las inversiones privadas destinadas a la construcción de centros de datos aportarán una porción sustancial al crecimiento del PBI mundial. Sin embargo, detrás del entusiasmo tecnológico, el informe expone tensiones estructurales que amenazan con desacelerar el proceso.

En el plano de la competencia geopolítica, el WEF destacó además la rápida evolución de la industria asiática con casi siete de cada diez economistas proyectando que los modelos de IA desarrollados en China igualarán el nivel técnico de los desarrollados en Estados Unidos en el transcurso del año entrante.

Al evaluar los efectos colaterales de este proceso de digitalización intensiva, los especialistas coincidieron en una serie de alertas complejas como la tensión en los recursos básicos ya que el 78% de los economistas anticipa una presión severa sobre el suministro y las redes de energía eléctrica, mientras que un 58% advierte sobre un impacto crítico en el consumo de agua requerido para la refrigeración de los servidores. También se resalta que habrá resistencia comunitaria frente a la instalación de masivos centros de datos en sus territorios y bajo derrame en el mercado laboral a pesar de las cuantiosas inversiones desembolsadas en el sector.

Un repunte condicionado por la geopolítica y el límite fiscal

Las previsiones sobre la inteligencia artificial se inscriben en un marco general de cauteloso optimismo para la macroeconomía global. Por primera vez en el año, el 56% de los economistas jefes prevé que la actividad internacional tenderá a estabilizarse o mejorar en los próximos doce meses, dejando atrás el panorama sombrío de mayo, cuando el 89% anticipaba un deterioro continuo.

Pese a esta mejora en las expectativas, el WEF remarcó que la fragilidad del escenario sigue siendo elevada. Un 96% de los encuestados señaló a las tensiones geopolíticas como una fuente directa de incertidumbre, al tiempo que un 69% alertó sobre el paulatino agotamiento del margen fiscal de los gobiernos para amortiguar futuros shocks. «El apoyo estatal fue crucial en las crisis recientes, pero la capacidad presupuestaria estará muy restringida a partir de ahora», concluyó Attilio Di Battista, directivo del organismo.

Con información de EuropaPress.