Los productores ganaderos comenzaron a sacar animales y a reducir la reposición ante la previsión de una creciente que podría alcanzar su pico en diciembre y extenderse hasta marzo o abril. El director de Ganadería de Entre Ríos, Martín Sieber, señaló que el principal obstáculo es la logística para trasladar la hacienda desde las islas hasta tierra firme
Un aumento de lluvias por El Niño empieza de a poco a hacerse notar en la región. La previsión de una creciente del río Paraná mantiene en alerta a los productores ganaderos de las islas del litoral, que comenzaron a retirar animales para anticiparse a posibles inundaciones. El gobierno de Entre Ríos trabaja junto con organismos nacionales y provinciales para organizar los traslados y agilizar la salida de la hacienda.
“Vemos una constante bajada de stock de cabezas semana a semana, y no van reponiendo”, explicó Martín Sieber, director de Ganadería de Entre Ríos, en declaraciones a Radiópolis (Radio 2). Según indicó, los productores aprovechan para sacar los animales que ya están en condiciones de venta y evitan reponerlos ante el escenario previsto para los próximos meses.
De acuerdo con las proyecciones que mencionó el funcionario, la creciente podría intensificarse durante el último tramo del año, alcanzar su pico en diciembre y mantenerse hasta marzo o abril. Sieber destacó que, a diferencia de otras inundaciones, esta vez hubo mayor anticipación para organizar las tareas preventivas.
Sieber diferenció entre los animales ubicados en campos bajos y los que están en las islas propiamente dichas de Entre Ríos. Según estimaciones de la Fundación de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), la campaña comenzó con unas 480.000 cabezas en campos bajos e islas. Sin embargo, de acuerdo con datos de Senasa citados por el funcionario, actualmente quedan menos de 200.000 cabezas en las islas entrerrianas.
Como referencia histórica, Sieber señaló que Entre Ríos y Santa Fe llegaron a albergar aproximadamente un millón de cabezas de ganado en las islas. No obstante, aclaró que no contaba con un dato actualizado específico de la provincia de Santa Fe.
El funcionario también estimó que en la zona de islas del río Uruguay había unas 20.000 cabezas, y explicó que la actividad ganadera insular tiene allí menor peso que en el Paraná.
Uno de los problemas centrales para acelerar la salida de los animales es la disponibilidad de lugares de desembarco. Sieber explicó que, cuando los barcos deben esperar la llegada de los camiones para descargar la hacienda, se pierde tiempo y disminuye la cantidad de viajes que pueden realizar. “Si tenemos lugares de desembarco, el barco viene, tira ahí y va y busca otro viaje”, detalló.
Para mejorar esa operatoria, la Provincia trabaja con Prefectura Naval Argentina, la Brigada de Delitos Rurales, Fucofa y Senasa. Según Sieber, ya se establecieron puntos de desembarque y se acompaña a los productores en la preparación de corrales de espera en tierra firme.
De esa manera, los barcos pueden dejar los animales y regresar a las islas mientras los equipos en tierra organizan su carga en los camiones. El procedimiento busca reducir los tiempos de espera y facilitar el traslado de la hacienda.
El funcionario advirtió que el acceso a algunos sectores de las islas también puede ser complicado, porque es necesario arrear los animales durante distancias importantes hasta llegar a lugares donde puedan operar los camiones.
La altura del río y las previsiones
Durante la entrevista, Sieber indicó que el río Paraná en la ciudad de Paraná se encontraba en 3,46 metros, una altura que consideró cercana a los niveles históricos habituales de esa zona. Según explicó, el nivel de emergencia se ubica cerca de los cinco metros.
Por ese motivo, pidió no confundir la preparación ante una creciente prevista con la certeza de una emergencia inmediata. Aunque sostuvo que el fenómeno podría intensificarse en los próximos meses, consideró que la anticipación permite organizar el retiro progresivo de los animales.
Los productores de las islas, agregó, conocen los sectores más altos y están acondicionando puntos de desembarco para facilitar los movimientos. Sin embargo, las dificultades de acceso y la capacidad de traslado siguen siendo factores determinantes para completar la operación.
Otro de los aspectos que busca ordenar el gobierno entrerriano es la documentación de los animales durante los traslados. Sieber explicó que en una misma isla pueden convivir hasta 30 propietarios de ganado, por lo que es importante identificar correctamente la hacienda que se retira y evitar que se trasladen animales de otros productores.
La Provincia capacitó a personal de Prefectura y de la Policía para revisar la documentación correspondiente. El objetivo es prevenir conflictos por animales faltantes una vez que pase la creciente. Además, el funcionario remarcó la importancia de los controles sanitarios, en particular para evitar la propagación de la garrapata hacia establecimientos ganaderos de tierra firme.
El operativo busca que la salida de la hacienda se realice de manera anticipada y ordenada frente a un escenario hidrológico que, según las previsiones citadas por Sieber, podría mantener en alerta a los productores durante varios meses.