Advierten que el consumo cayó incluso donde subió el salario real

Las provincias en las que aumentó el salario formal con Milei también sufrieron una baja de las ventas en los supermercados. Qué revela esto sobre la informalidad y las tarifas.

Ni siquiera la suba del salario formal alcanza para que crezca el consumo masivo. Así lo advierte un informe de la Fundación Encuentro, que revela el peso que la canasta de servicios y el crecimiento de la informalidad tienen en el bolsillo.

Hasta hace poco, Javier Milei se vanagloriaba de una supuesta suba del salario real durante su gobierno. «No aumentó el desempleo. Tampoco cayeron los salarios», había dicho durante su discurso ante empresarios en el Consejo de las Américas a fines de agosto. Se refería, básicamente, al salario privado formal e informal. Para ese momento, los últimos datos oficiales disponibles mostraban que los ingresos registrados privados, según el SIPA, todavía estaban dos décimas por encima de su nivel de noviembre de 2023 (con corte en mayo de 2026).

Esto ya no es así: los mismos datos de la Secretaría de Trabajo, actualizados a junio pasado, muestran que ahora el salario registrado privado está seis décimas por debajo del nivel que tenía justo antes de la asunción de Milei al gobierno.

Además, el índice de salarios del Indec, menos distorsionado por las fluctuaciones del empleo, ya mostraba hace un mes y medio una caída real de los ingresos privados formales de un 3,2% respecto a noviembre de 2023, que no llega a ser revertida por la suba del salario real de un 0,7% en julio.

Claro que estas cifras son un promedio, que incluyen cierta heterogeneidad al interior. El informe de Fundación Encuentro, un think tank ligado al Frente Renovador de Sergio Massa, señala que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el salario real formal cayó en 16 provincias, pero subió en otras ocho (Neuquén, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes y Formosa).

Resulta evidente que el aumento en estos ocho distritos no se debe al salario público nacional, que, tal como marcan todas las estadísticas, el propio Milei admite haber retraído en consonancia con el ajuste del Estado. Aunque en más de uno probablemente sí haya habido un importante peso de los salarios públicos provinciales.

Sin embargo, el dato revelador de la presentación es que incluso en estas ocho provincias, en las que el salario formal creció con Milei, el consumo masivo disminuyó, medido a través de las ventas en los supermercados registradas por el Indec (tomando como comparación el período de enero a julio de 2026 contra el mismo período de 2023).

El caso más llamativo es el de Santiago del Estero, donde el salario real formal aumentó un 25% respecto a noviembre de 2023, pero el consumo en supermercados cayó un 29%. Ni es necesario aclarar que el consumo en supermercados también cayó en los otros 16 distritos, en donde directamente sí bajó el salario real registrado.

Por qué cae el consumo mientras crecen los salarios

Fundación Encuentro atribuye esta aparente paradoja de suba del salario a tres factores: la suba del desempleo, la suba del empleo informal y el fuerte aumento en los servicios. Se trata de elementos que permiten entender que una cosa es que los salarios suban por encima de la inflación y otra es que realmente crezca el ingreso disponible de los hogares.

El factor empleo no requiere mayores explicaciones. El último dato del Indec señala que la desocupación subió en el segundo trimestre de 2026 a un 7,9% para empardar la peor cifra de la era Milei. El desempleo creció 0,1 puntos respecto al trimestre previo y 0,3 puntos respecto al mismo trimestre de 2025. Pero, además, específicamente los puestos de trabajo formal cayeron un 0,7% interanual.

De igual modo, el mismo informe del Indec precisa que el empleo informal tocó un nuevo récord histórico para alcanzar el 45%, lo que representa unos 348.000 más en un año, casi todos nuevos cuentapropistas.

En otras palabras, esa suba del salario formal alcanza a cada vez menos gente, lo que explica que igualmente caiga el consumo masivo. De paso, este panorama también indica que el aumento de los salarios informales, que según el Indec casi duplicaron a la inflación en el último año, no se traduce en un fuerte aumento del poder adquisitivo. Algo que favorece la idea de que la serie oficial tiene alguna distorsión metodológica, tal como alerta la UCA y otros analistas privados.

Aun así, quizás el factor más relevante es el del aumento en los servicios. En el caso del AMBA, por ejemplo, todas las tarifas aumentaron muy por encima de la inflación bajo Milei: frente a un IPC acumulado del 254% frente desde diciembre de de 2023, la luz aumentó un 388%, el agua un 538%, el transporte un 1.479% y el gas un 1.639% en el mismo período, detalló el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA-CONICET.

De esta manera, el resto que tienen las familias para gastar en bienes de consumo masivo como alimentos, bebida, limpieza e higiene es cada vez menor.

El Presidente repite constantemente que el consumo privado crece porque así lo dice el Indec, pero omite que el organismo estadístico considera dentro del consumo también al gasto de los hogares en estos servicios. Esto es muy diferente al «ingreso disponible de los hogares», que es lo que queda para gastar en bienes esenciales, durables u ocio luego de haber pagado los servicios básicos, y que es lo que habitualmente se asocia al consumo. En la Argentina de Milei, ya ni siquiera el aumento puntual de los salarios formales alcanza.