Entre Challengers y una agencia de viajes: la historia de Kestelboim ante el plan de ajuste de la ATP en tenis

Mariano Kestelboim ganó 14 Challengers, creó una agencia de viajes para sostener su carrera en el tenis y alerta por el recorte que planea la ATP en el dobles.

Está en Ecuador, entre torneo y torneo, cuando alguien lo frena para pedirle una foto: «Che, sigo tus videos, me encantan». Mariano Kestelboim tiene 30 años, ganó 14 Challengers y está 91° en el ranking de dobles. Pero ni siquiera eso le alcanza para vivir solo del tenis, por eso tuvo que crear una agencia de viajes y hoy alerta por el recorte que planea la ATP a partir de 2028. «Está en peligro el trabajo de muchos», se asusta. 

La medida todavía no es oficial, pero ya recorre los pasillos de cada torneo. A partir de 2028, la ATP pretende reducir a la mitad los cuadros de dobles: los Masters 1000 pasarían a tener solo 16 parejas y los ATP 500 y 250, apenas ocho duplas. El golpe también sería económico. Hoy los premios de un torneo se reparten 80% para el singles y 20% para el dobles. La propuesta original es llevarlo a 90-10 y pasarle la diferencia económica a los singlistas.

«Sería la mitad del prize money que hoy se recibe», cuenta Kestelboim en charla con El Destape. Después, según cuenta, la negociación empezó a moverse hacia un 85-15 por el reclamo del sindicato de doblistas. La reacción fue inmediata: más de 150 doblistas firmaron una carta abierta para que la ATP reconsidere unos cambios que, creen, pueden obligar a varios a abandonar la modalidad. Una fuente de trabajo, un recorte y un adiós que puede ser para siempre.

Un grupo de WhatsApp y el «Council»

«Hay un grupo de WhatsApp de doblistas en el que se empezó a hablar de la idea de la ATP. Después, cuando me encontraba con jugadores en los torneos, se empezó a hablar de que en dos años iba a estar complicado estar dentro de los que hoy pueden vivir del dobles», relata. El canal formal es otro. Existe un grupo de unos cinco jugadores, conocido como el «Council», que funciona de intermediario entre el board de la ATP y el resto de los tenistas. De esas reuniones, en los Grand Slam o los Masters 1000, sale el reclamo «para que esos cambios no sean tan drásticos». 

No todos empujan con la misma fuerza. Kestelboim explica que, para cobrar la pensión de la ATP, hay que estar en buenos términos con la Asociación. «Estimo que muchos dicen ‘bueno, quizás no me quiero meter tanto porque pongo en riesgo otras cosas'», reconoce.

A quién le pega más el recorte de la ATP

Paradójicamente, hoy el formado en Hacoaj no sería de los más perjudicados: con su ranking no entra a los ATP 500 ni a los Masters 1000, que son justamente los torneos que perderían lugares, aunque se presume un efecto cascada por los doblistas que bajen a Challengers que lo termina dañando.  «Al que más le afecta es a un jugador que está entre el 40 y el 70 del mundo, que son los que entran a esos torneos», sostiene. Y enseguida se proyecta: «Quizás a un futuro Mariano sí le perjudica, porque estando 50 del mundo, si no entro a un Masters 1000 o a un ATP 500, ahí es medio complicado». 

La frase, que suelta sin vueltas -en charla con El Destape-, es el centro de su historia: los Challengers dejan algo de dinero, pero los gastos se lo llevan todo. «Jugar en Sudamérica es carísimo. Está bueno jugar cerca de casa, pero los viajes son muy caros. Es mucho más redituable viajar a Europa varias semanas, porque los vuelos internos son mucho más económicos», detalla. A eso se suma la estructura que sostiene mes a mes: su entrenador, Gastón Etlis, un preparador físico y un kinesiólogo.

El verdadero alivio económico llega desde otro lado. «Tengo la suerte de tener varios amigos dentro del circuito, que son los que también me ayudaron a jugar los Grand Slam, que es donde más dinero hay. De ese dinero puedo reinvertir en mi equipo», explica. La familia lo acompañó de chico, pero desde que se hizo profesional es él quien se banca: «Empecé a bancar mi carrera y a invertir en mí. Hoy lo que gano lo reinvierto».

Para que la cuenta cierre, Kestelboim tiene una vida en paralelo. Hace cinco años, cuando decidió alejarse del tenis en singles ante la imposibilidad de costearse la carrera, creó una especie de agencia de viajes que todavía mantiene. «Tengo cosas fuera del tenis de las que también vivo. Es una mezcla de muchas cosas, pero si jugara solo Challengers, sin duda no podría vivir del deporte», admite.

También genera contenido en redes. Sube videos a TikTok y en Sudamérica ya tiene seguidores que lo reconocen en Bolivia o en Ecuador. La idea es mostrar que «el tenista es un humano, hace cosas bien, hace cosas mal, no son robots», desde él hasta un Top10.

De Hacoaj al dobles: la historia de Mariano Kestelboim

La historia de Kestelboim tiene aristas de todos los colores. Se formó en el club Náutico Hacoaj y, antes de decidirse por la raqueta, tuvo un breve paso por las infantiles de Boca después de jugar al fútbol 5 en el club Parque. A fines de 2022, orillaba los 27 años y rondaba el puesto 800 del ranking de singles.  Ahí, según cuenta, dejó de ver un horizonte claro y la competencia se transformó en una carga. En los primeros meses de 2023 se alejó parcialmente del alto rendimiento, aunque nunca soltó del todo la raqueta: siguió jugando los Interclubes europeos.

En ese proceso apareció una figura clave: Gastón Etlis, el mismo entrenador que había acompañado la transformación de Guido Andreozzi en uno de los mejores doblistas del mundo. «Algunos colegas me dijeron que el ‘Pulpo’ podía ser una buena opción. Hablé con él y empezamos a entrenar en enero de 2024. Desde el primer día fui muy claro: mi objetivo era jugar un Grand Slam y estaba dispuesto a ir a fondo para lograrlo», recuerda.

En febrero de 2024 ganó el M15 de Villa María, su primer título profesional en singles desde 2018. A fines de ese año dejó el singles y en 2025 se metió de lleno en el dobles. Desde entonces sumó 14 Challengers y escaló hasta el puesto 91 del ranking, el mejor de su carrera.

Las ideas de Kestelboim para salvar el dobles

«No sé si ven al dobles como un gasto o una mala inversión. Pero claramente el dobles está mal vendido. En todos los clubes la gente juega dobles. Es un deporte que se juega en los Juegos Olímpicos y en la Davis, es una especialidad», argumenta. Según Kestelboim, la ITF, organización a cargo de los cuatro Grand Slam, no acompaña la decisión de la ATP y quiere sostener el dobles sin recortes.

La primera deuda es la visibilidad: muchos partidos de los ATP 250 no se transmiten en ningún lado. «¿Quién va a querer ir a ver un partido de alguien que en definitiva no conoce?», se pregunta. Propone jugar más partidos por día para acortar los torneos y una regla para hacer el juego más vistoso: que el jugador que está en la red deba arrancar desde la línea de saque cuando su equipo saca. «Habría muchos más puntos lindos para ver, no solo saque y devolución, que es lo que a veces hace que el deporte sea aburrido, mismo para mí que lo juego», sostiene.

Sus ideas las vuelca en el grupo de WhatsApp, aunque sabe que con 150 jugadores, 70 equipos y abogados todo avanza despacio. «Hay que tomarlo con pinzas, porque es delicado y está en juego el trabajo de muchos», advierte. Mientras tanto, Kestelboim sigue de torneo en torneo, entre los Challengers, la agencia y algún hincha que lo frena para una foto. Sin quejas: «No me lo tomo mal, simplemente es parte del camino».