El premier acusó a los partidos árabes de cometer irregularidades, pero la Justicia electoral descartó un fraude sistémico. La oposición podría formar gobierno con el apoyo de los sectores árabes, que lograron 19 bancas.
Tras completarse el escrutinio electoral y ganar las elecciones, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu acusó a los partidos árabes de «hacer fraude», lo que fue rechazado por los líderes de la oposición. El premier si bien festejó el triunfo, quedó imposibilitado de retener el poder sin negociar al no tener la mayoría para formar gobierno. Desde la justicia electoral aseguraron que, aunque largaron una investigación para «detectar irregularidades» en la elección, en las últimas horas aseguraron que «no hubo compromisos sistémicos» que impliquen fraude.
El primer ministro, sobre quien pesa una orden de captura internacional por el genocidio en Gaza, denunció supuestas irregularidades en la votación apenas comenzaron a contarse los votos. «Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante delitos penales graves de soborno, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software prohibido para movilizar votantes«, expresó en un comunicado publicado por el Likud, su partido. El jueves trascendió que obtuvo la mayoría simple en la Knesset, el parlamento israelí, aunque apenas por encima de sus rivales.
La elección en Israel tuvo una participación récord de los sectores árabes en el país. Tal es así que la oposición quedó con la cintura y capacidad de poder formar gobierno en caso de que se armen en una coalición, algo que Netanyahu logró hacer con sus socios de ultra derecha en los últimos años hasta que se quebró.
Según analistas y especialistas en la política israelí, el aumento de los ataques de Netanyahu hacia los partidos árabes serían para presionar a Gadi Eisenkot, su principal opositor judío, para que no se anime a formar gobierno con ayuda árabe. Netanyahu apela así al nacionalismo israelí para que, en caso de que Eisenkot piense esa alianza, se vea afectado por el rechazo árabe en el país.
«El objetivo de Netanyahu es deslegitimar cualquier cooperación entre árabes y judíos», tal como afirmó Eytan Gilboa, profesor de política en la Universidad Reichman.
El escrutinio llegó al 100% en las primeras horas de la tarde de este jueves. El partido Likud, que encabeza Netanyahu, ganó la elección con 27 escaños frente a los 21 que obtuvieron Eisenkot y su partido. Los dos partidos árabes obtuvieron juntos 19 escaños, un número sorpresivo para los escasos votos que este sector tuvo siempre en el Estado judío. Todavía faltarían contabilizar 430.000 y 480.000 papeletas de «doble sobre» pendientes de recuento, procedentes principalmente de soldados, así como de enfermos, diplomáticos y otros electores que han votado fuera de su centro asignado.
Qué dijo Eisenkot hasta ahora y qué dicen desde los sectores árabes
De acuerdo a los porcentajes hasta ahora, Netanyahu sumaría con su coalición de gobierno 53 bancas frente a las 48 del bloque opositor encabezado por Eisenkot. Ninguno de los dos espacios tendría la mayoría absoluta para consagrar un gobierno propio, que son 61, por lo que los ojos quedan puestos en los 19 legisladores árabes que se convierten así en el factor clave para la oposición.
A Netanyahu le faltan así ocho escaños para la mayoría absoluta, y al bloque de Eisenkot, trece, por lo que ninguno de los dos podría gobernar sin el apoyo de los partidos árabes o de diputados del bloque contrario, a menos que el recuento de los votos de «doble sobre» altere el reparto.
Eisenkot por ahora no confirmó alianza con los partidos árabes, por lo que todavía no hay certezas sobre lo que pudiese articular la oposición.
Los partidos árabes se sienten «pesimistas» a la posibilidad de formar gobierno con Eisenkot
Según advirtió a medios israelíes Mansour Abbas, líder del partido árabe Ra’am en Israel, cree que formar un gobierno minoritario encabezado por Gadi Eisenkot «es débil o imposible». Lo dijo en el marco de una reunión con los miembros de su partido, tal como indicó al Canal 12 de noticias en Tel Aviv.