El boxeo argentino sobrevive contra las cuerdas en plena crisis: por qué faltan campeones mundiales

El boxeo argentino atraviesa un difícil momento en el que no cuenta con campeones del mundo regulares y tampoco tuvo campeones olímpicos. La crisis del profesionalismo con inicio en el amateurismo.

El boxeo argentino vive momentos críticos pero no está muerto. Las veladas que se desarrollan todos los fines de semana en diferentes puntos de nuestro país, los boxeadores y boxeadoras que salen a combatir en el exterior, como también los múltiples campeones locales o regionales y los prospectos en el ámbito amateur son claras demostraciones de que todavía hay mucho nivel en el suelo nacional. Pero los números no acompañan como en otras épocas y es cierto que Argentina no cuenta con campeones mundiales en la rama masculina y sólo tiene a una monarca interina en el boxeo femenino, además de que no hubo clasificados a los Juegos Olímpicos de París 2024, algo que no pasaba desde 1920 -salvo en 1980 a raíz de un boicot-.

La reciente participación del seleccionado en los Juegos Suramericanos que se llevaron a cabo en Santa Fe dejó el saldo de nueve medallas de las cuales cuatro fueron de plata y otras cinco de bronce, mientras que no pudieron conseguir el oro. Sobre esto último el entrenador Daniel González lo explicó a la perfección cuando dijo que el deporte de los puños casi no tiene inversión al lado de otros países en los que los gobiernos sí valoran a sus deportistas de alto rendimiento. Sin embargo, un punto no deja de estar conectado con el otro: del amateurismo al profesionalismo, cuál es el problema central para que hoy no haya campeones mundiales -al menos regulares- ni tampoco representación olímpica.

Por qué no hay campeones del mundo en el boxeo argentino: la importancia del amateurismo y la falta de dinero

Todo comienza en el gimnasio -sea de barrio o a kilómetros de distancia- con el plano amateur, el que de por sí ya cuenta con un corto presupuesto y los propios entrenadores -en conjunto con la Federación Argentina de Box en menor medida y los clubes que son sedes- se encargan de organizar los eventos para darles rodaje a sus púgiles. Las ligas de boxeo en el país y las veladas siguen mostrando jóvenes que lo dan todo arriba del ring y de las mismas salen algunas figuras que en poco tiempo pueden pasar al profesionalismo. En algunos países hay una cierta cantidad de requisitos para lograr este paso, pero no un criterio unificado con respecto al reglamento. De esta manera, sea con un extenso o corto recorrido, un púgil puede dar un salto sin quizás tener la formación necesaria -e incluso dar clases- para tener otra fuente de ingreso.

Esto influye directamente y es una realidad. A veces el boxeador o la boxeadora llega a esa etapa profesional -donde va a ganar un poco más de dinero por round que siendo amateur- pero esa decisión por necesidad también trae consecuencias. Arriba del ring hay que rendir contra el rival que toque y no es fácil acá ni en otro país. Por eso también muchos ven la chance en el exterior para ganar en dólares incluso aunque saben que van con poco tiempo de preparación o contra rivales más fuertes. Algunos ganan, dan la sorpresa y son noticia, pero no todos cuentan con la misma «suerte». También están los promotores, la figura que gestiona y en muchos casos ayuda a sus deportistas, que vale la pena aclarar no todos viven del boxeo por más que lo quieran y tienen que acomodarse con sus tiempos para guantear -que tampoco es tarea fácil- e incluso pedirse días en sus trabajos para viajar y pelear.

El cuestionado rol del promotor en el boxeo y la escazes del «pelear contra los mejores»

Algunos managers fueron y son cuestionados a lo largo de los años por sus decisiones o por «enriqucerse» a costa de lo que hacen los boxeadores o boxeadoras en el cuadrilátero. Pero incluso, si eso es cierto o no, también son los que buscan «lo mejor» para sus deportistas haciéndolos pelear con rivales de menor nivel o -a veces al mismo aunque son los menos-, para engrosar su récord. El hecho de que «peleen el mejor contra el mejor» no es común, pero sí puede ser fundamental porque también ayuda a que los protagonistas tengan retos importantes antes de pelear fuera del país y convertirse en campeones del mundo. Osvaldo Rivero es hoy uno de los más importantes y junto a sus hijos maneja OR Promotions como así también aparecen el uruguayo Sampson Lewkowicz junto al cordobés Carlos Tello, Mario Margossian y Marcos «Chino» Maidana, además de otras empresas que también representan a deportistas de la disciplina.

Todas aportan lo suyo y le dan rodaje en el ring a sus púgiles, pero muchos también lo hacen con un corto presupuesto. Sea por inversión, sponsors o poca visualización, intentan mantenerse y que sus protagonistas ganen confianza para llegar lejos. Más atrás queda el nombre de Sebastián Contursi, quien trabajó con campeones del mundo de la talla del excampeón mundial oriundo de Margarita y de Brian Castaño, entre otros. El también periodista, de mucho peso en veladas internacionales, está alejado del deporte de los puños desde las últimas presentaciones del «Boxi» y no hay indicios de un regreso.

La conclusión todavía sin solución para el boxeo argentino

Suena difícil que suceda, pero con más inversión -y visibilidad- en el deporte a nivel amateur es probable que el boxeo -como otros deportes- crezcan. No por nada el boxeo es el que más medallas de oro le dio al país en Juegos Olímpicos o tuvo grandes campeones y campeonas del mundo. Quizás que una de las disciplinas más marginadas de los últimos tiempos vuelva a tener el protagonismo que merece también depende del apoyo de la gente y no sólo de los familiares que acompañan a sus soñadores. Hoy el gimnasio es el refugio de todos ellos que sueñan con un futuro mejor gracias a los guantes que se calzan y su potencial, pero a veces hay rivales -e incluso entrenadores- que están un escalón encima y arriba del ring, donde sus púgiles quedan solos con el banquito, se siente esa diferencia.

El presente del boxeo argentino: una campeona del mundo y varios aspirantes

Tal como está expresado en el primer párrafo, la única representante de nuestro país que puede lucir un cinturón es María Sol Baumstarh. La oriunda de Brandsen es la campeona mundial interina de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) de la división mínima, un cetro que muchos no valoran por no ser el regular que hoy está en poder de la canadiense Kim Clavel. Del lado masculino el último fue Mirco Cuello, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 y dueño de la faja interina pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), de lo cual fue despojado por no defenderla en tiempo y forma. Más atrás queda Fernando «Puma» Martínez, quien perdió sus cinturones el año pasado ante Jesse «Bam» Rodríguez y no tiene fecha de regreso aunque sí concretará su proyecto de tener un gimnasio propio.

Hay tanto campeones como campeonas a nivel nacional como regional en nuestro país, lo cual es una realidad innegable en el boxeo argentino. Todavía más abajo están los que aspiran al título soñado. Alan «Veneno» Chaves, Francisco «Bebu» Verón y Kevin Ramírez, entre los nombres principales que perdieron sus recientes compromisos en el exterior, los cuales podían posicionarlos en la carrera por ese objetivo pero no tienen pensado colgar los guantes. Entre las mujeres, Evelin «Princesita» Bermúdez y Soledad «Itaka» Matthysse perdieron los suyos y hay otras protagonistas que quieren serlo. Sol Cudos, Jennifer «Hormiga» Meza y Florencia «Avispa» López son las tres que en los próximos meses pueden aparece otra vez en las primeras planas y ser campeonas mundiales.