Francia en la calle: funcionarios contra el congelamiento salarial, liceos en rebelión y un escándalo que sacude a la extrema derecha

Francia vivió este martes 29 de septiembre una de esas jornadas en las que el malestar social deja de ser un murmullo.

Mientras cientos de miles de empleados públicos marchaban contra el congelamiento de sus salarios, los estudiantes secundarios bloqueaban liceos desde Lille hasta Marseille y la extrema derecha, favorita en las encuestas, intentaba contener el escándalo provocado por la publicación de mensajes antisemitas atribuidos a su presidente, Jordan Bardella.

Los funcionarios, cada vez más cerca del salario mínimo

La convocatoria reunió a los ocho sindicatos representativos de la función pública: CGT, FO, CFDT, UNSA, FSU, Solidaires, CFE-CGC y FA-FP. Las cifras, como siempre, dependen de quién cuente: la CGT reivindica más de 300.000 manifestantes, 70.000 de ellos en París, mientras que el Ministerio del Interior contabilizó 206.000 en todo el país y 30.000 en la capital. Los bomberos, agotados por los incendios del verano, tuvieron una presencia destacada en las marchas, aunque la tasa de huelguistas fue moderada: casi 10% en la administración del Estado, 7,25% en la territorial y 4,1% en la hospitalaria, según el gobierno.

El detonante es el «punto de índice», el valor de referencia sobre el que se calculan los sueldos de los 5,7 millones de los empleados públicos franceses. Para ahorrar, el gobierno planea volver a congelarlo en 2027: sería la cuarta vez consecutiva y la octava en 10 años. Los números explican la bronca: desde 2017, el punto solo se actualizó en 2022 (3,5%) y 2023 (1,5%), algo más de 5% en total; mientras que la inflación acumulada llegará a 24,17% a fines de 2026, según el Insee. Sophie Binet, secretaria general de la CGT, calcula que los funcionarios ya perdieron más de 16% de poder adquisitivo y que la pérdida sumará otro 3% el año próximo.

La consecuencia es lo que los sindicatos llaman la «smicardización» de la función pública, en referencia al SMIC, el salario mínimo francés. Según la CFDT, un total de 862.000 agentes -casi uno de cada seis- tienen una remuneración de base inferior al mínimo legal. El Estado, obligado por ley a completar la diferencia, termina pagando primas compensatorias en lugar de actualizar los sueldos.

El telón de fondo es el ajuste. En julio, Bercy descartó cualquier aumento generalizado por razones de costo y los ocho sindicatos abandonaron la reunión con el ministro a las dos horas. La próxima mesa de negociación está prevista para el 1° de octubre. Y el gobierno blande las cuentas públicas: la deuda alcanzó el 119% del PIB en el segundo trimestre, con un nuevo récord previsto para 2027. 

Liceos en llamas, desde la periferia

En paralelo, un movimiento que el gobierno no vio venir se extendió por todo el país. Nació la semana pasada en Île-de-France alrededor de la falta de recursos, el reemplazo de docentes, los horarios sobrecargados y las condiciones insalubres, y ya este lunes había llegado a numerosas ciudades. Según una fuente académica, arrancó en el Val-de-Marne, en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, ampliándose rapidamente. La represión policial fue particularmente feroz contra los adolescentes que reclamaban sus justas reivindicaciones. 

El gobierno denunció el lunes «violencias urbanas», con 164 detenciones y 180 establecimientos afectados. El martes, el gobierno confirmó 440 detenciones y 415 establecimientos afectados. La Unión Sindical Liceal (USL) llamó a bloqueos en todo el país para hacer converger la protesta estudiantil con la de los funcionarios. Su presidente, Ryad Rani, describió un sistema degradado: en uno de cada dos establecimientos falta la mitad del personal de supervisión, hay liceos sin enfermera ni asistente social y otros sin profesores de filosofía o francés durante los años del bachillerato. 

La geografía del conflicto no es casual. En Île-de-France, 75 establecimientos estaban perturbados el martes, 20 de ellos con enfrentamientos o daños, según la Región. Bally Bagayoko, el alcalde de Saint-Denis, miembro de LFI, se interpuso el martes 29 de septiembre de 2026 entre las fuerzas del orden y los alumnos del liceo Paul Éluard para calmar las tensiones durante un bloqueo organizado por los estudiantes. Les pidió a los policías que moderaran sus intervenciones y mantuvieran una zona de seguridad para evitar el contacto directo. Además, señaló que él mismo había sido rociado con gas lacrimógeno el día anterior. Ante los estudiantes llamó a los jóvenes a la calma, instándolos a retroceder para apaciguar la situación, mientras entonaba «La Marsellesa» con ellos en señal de apoyo. Mediapart reveló además un caso que ilustra hasta dónde llega la degradación: en un colegio de Bagnolet, en la misma Seine-Saint-Denis, alumnos y personal bebieron agua contaminada durante meses. 

La respuesta oficial fue la de siempre: culpar a la izquierda. El ministro de Educación, Édouard Geffray, acusó a diputados de La Francia Insumisa de alentar los bloqueos y habló de una «instrumentalización política de la juventud». El primer ministro Lecornu denunció el «empuje irresponsable» de LFI; Manuel Bompard, coordinador nacional de LFI, respondió que todos deberían saludar la movilización. Mientras tanto, la protesta ya alcanzó a las universidades: Lyon II, Sciences Po Lyon, Clermont-Ferrand, Poitiers y dos campus de Toulouse amanecieron bloqueados. 

Un clima social saturado además por el aumento histórico de los combustibles que impiden a miles de trabajadores de las zonas rurales de llenar el tanque o de cargar las calderas para afrontar el próximo invierno. A pesar de las escasas ayudas económicas directas y exenciones fiscales dirigidas a los trabajadores con ingresos modestos que dependen de su coche para acudir a sus puestos de trabajo, el Ejecutivo ha descartado una rebaja generalizada de impuestos al combustible por motivos de déficit público y sostenibilidad presupuestaria. Varios anuncios en las redes prometen la reaparición de los “chalecos amarillos” a partir del 17 de octubre. 

Bardella y el fantasma del Frente Nacional

Como si el clima no estuviera lo suficientemente cargado, el lunes Mediapart publicó una investigación que golpea en el corazón de la estrategia de «desdiabolización» del Rassemblement National (Reagrupamiento Nacional). El medio atribuye a Jordan Bardella, presidente del partido, escritos antisemitas de 2013, cuando era un joven militante del Frente Nacional de 17 o 18 años, y afirma haber autenticado las conversaciones privadas. La investigación, de varios meses, se basa en decenas de conversaciones escritas entre 2013 y 2015, y según Mediapart los mensajes apuntaban en particular contra tres ministros: Laurent Fabius, Pierre Moscovici y Manuel Valls. Entre las frases atribuidas figura una afirmación según la cual los bancos estarían todos en manos de judíos. “En Francia, dos buenos ejemplos son BHL [Bernard Henri-Lévy] o [Jacques] Attali. Y eso es lo que quieren: un Nuevo Orden Mundial dominado por Israel, con Jerusalén, por supuesto, como capital”. El diario Libération agregó que, más allá del contenido de los mensajes, los vínculos de Bardella con el entorno del ensayista Alain Soral -ensayista, ideólogo de extrema derecha ampliamente conocido por sus posturas conspiracionistas, antisemitas y negacionistas-, están ampliamente documentados. 

La defensa fue la negación total. Bardella calificó los documentos de «falsificaciones groseras» y denunció una operación de «barbouzerie«, término que en Francia designa las maniobras de servicios paralelos. Anunció una denuncia por difamación y otra por falsificación, habló de «guerra total» contra su partido y de un intento de «asesinato político». Marine Le Pen expresó su «confianza absoluta» en quien sería su primer ministro de ganar ella la presidencia el año que viene y advirtió que Mediapart “debería ponerse un chaleco antibalas”, porque habrá respuesta. Fabrice Arfi, codirector del área de investigaciones de Mediapart, sostuvo este miércoles las acusaciones y prometió nuevas revelaciones. El escándalo cae en el peor momento para la extrema derecha: un día después de un resultado «histórico» en las elecciones senatoriales que le permitirá formar por primera vez un bloque en la cámara alta, y cuando sus dirigentes presentan al RN como el «escudo de los judíos». La paradoja es completa: el ministro israelí que recibió a Bardella en Jerusalén en 2025 salió a defenderlo. 

Milei llega a una París en ebullición

En ese clima aterrizó hoy Javier Milei. El presidente encabeza hasta el 2 de octubre la “Argentina Week París”, un encuentro pensado para atraer capitales europeos, con una comitiva de ministros, gobernadores y empresarios. Tendrá además una reunión bilateral con Emmanuel Macron. La paradoja salta a la vista: el principal abanderado del ajuste en América Latina llega a una ciudad donde los funcionarios marchan contra el congelamiento salarial y los liceos se rebelan por falta de recursos.

La comunidad argentina no piensa recibirlo en silencio. La Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF) convocó a un acto hoy a las 19h en la explanada de los Derechos Humanos del Trocadero, frente a la torre Eiffel, bajo la consigna «Milei persona non grata». El lugar tiene historia: en agosto de 2020, la misma asociación se concentró allí para repudiar la visita de Mauricio Macri.

La protesta se suma a una petición publicada en Change.org el 1° de septiembre. Medio centenar de políticos, intelectuales y artistas le piden al Consejo de París que declare a Milei persona non grata, que rechace toda recepción oficial o distinción y que reafirme la solidaridad de la ciudad con las luchas democráticas de la sociedad argentina.

Entre los firmantes figuran el diputado de la Francia Insumisa Rodrigo Arenas, la concejala socialista Geneviève Garrigos, el actor Nahuel Pérez Biscayart, la escritora Alicia Dujovne Ortiz, el músico Eduardo Makaroff, el cineasta Santiago Amigorena y la abogada Sophie Thonon, que representa a familias de desaparecidos franceses. El texto denuncia el desmantelamiento de los servicios públicos, los despidos de estatales, la caída del poder adquisitivo, los retrocesos en derechos de las mujeres, la represión de la protesta y la relativización de los crímenes de la dictadura. Arenas lo resumió ante la AFP: “París no puede ser la ciudad donde se toleren el negacionismo y el borrado de esos crímenes”. La petición alcanzó en 24 horas 1000 firmas y acaba de superar los 3600 firmantes. La renuncia de Santiago Muzio, el director de la Casa Argentina de la Ciudad universitaria es presentada como una primera victoria gracias a la movilización de los residentes, de las asociaciones y los medios – tanto franceses como argentinos -, que denunciaron las expulsiones por motivos ideológicos, el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos y encuentros vinculados con la extrema derecha europea. 

Así, en una misma semana, Francia muestra sus dos caras: una sociedad movilizada contra el ajuste, desde el docente que no llega a fin de mes hasta el adolescente que estudia en un edificio que se cae a pedazos, y una extrema derecha que se presenta como alternativa respetable mientras su pasado vuelve a la superficie. A esa ciudad llega Milei, a ofrecerles a los inversores europeos el mismo recetario que en las calles de París se rechaza a los gritos.