El informe de la Defensoría del Pueblo porteña registró subas en medicamentos, con especial impacto en tratamientos cardiovasculares y psicofármacos.
Una pareja de adultos mayores que pagan un alquiler en la Ciudad de Buenos Aires necesitó $2.526.219 en agosto para cubrir sus gastos básicos de subsistencia. El dato surge de los informes mensuales elaborados por la Defensoría del Pueblo porteña, los cuales revelan que el costo de la Canasta de Consumo para Personas Adultas Mayores registró un incremento intermensual general de entre el 1,8% y el 2,4%, mientras que la variación interanual acumulada oscila entre el 33,9% y el 38,5% según la situación habitacional y de cobertura médica del hogar.
La marcada disparidad de ingresos requeridos se explica centralmente por el peso del mercado inmobiliario sobre la economía de la tercera edad. Mientras que una pareja de jubilados con vivienda propia requirió $1.714.568 en el mismo período para satisfacer sus necesidades fundamentales, la brecha económica para quienes carecen de un inmueble propio supera los $800.000 al mes.
En el desglose de gastos de una pareja inquilina, los servicios de la vivienda y el alquiler absorben $1.390.706 (con un valor específico de arrendamiento de $811.651), en comparación con los $579.055 que destina una pareja propietaria a los servicios del hogar.
En tanto, los gastos en alimentación exigieron $638.994 y la canasta básica de salud implicó $187.337, cifra que se escala drásticamente hasta los $1.493.464 si se incluye una cobertura médica privada. El relevamiento oficial también analizó los hogares unipersonales de mujeres de 75 años o más: aquellas con vivienda propia requirieron $949.448 para cubrir el mes, monto que sube a $1.547.027 en el caso de ser inquilinas (donde el alquiler representa $597.579) y alcanza los $1.602.512 si disponen de medicina prepaga.
Aumentos en medicamentos y dispersión de precios en el mercado
A la presión habitacional se suma el constante encarecimiento de los insumos sanitarios. El Índice de Precios de Medicamentos (IPM), elaborado sobre un universo de 99 productos de 34 drogas producidos por 37 laboratorios, registró en agosto una suba promedio del 2,0% respecto al mes anterior y un incremento acumulado del 27,7% en términos interanuales.
Los fármacos de uso continuado para patologías crónicas lideraron los aumentos: los remedios cardiovasculares y para la presión arterial treparon un 3,3% mensual y acumulan un 32,8% interanual, seguidos por los psicofármacos, que subieron un 2,8% en el mes y alcanzaron una variación interanual del 36,8%.
En la evaluación específica por principio activo se destacan incrementos significativos como los registrados en el anticoagulante Acenocumarol, con una suba promedio del 6,5% y marcas que llegaron al 10%, y el antihipertensivo Atenolol, que promedió un alza del 6,4% impulsado por presentaciones que subieron hasta un 11,87%. Dentro de los psicofármacos, la droga Alprazolam registró una suba media del 5,7%, con marcas comerciales que experimentaron variaciones del 6,77% al 9,73% en solo un mes.
El monitoreo institucional constató que los laboratorios con mayor participación de mercado aplicaron ajustes promedio del 2,3%, superando por 0,1 punto porcentual a las firmas con menor presencia comercial (2,2%), mientras que un conjunto de 25 productos de la muestra mantuvo sus precios sin modificaciones en la medición.